No lo puedo evitar. Hay momentos en los que daría cualquier cosa por correr y abrazarte. Más fuerte que nunca. Intenso. Especial. Único. Imborrable. Abrazarte. Aunque luego tuviera que volverme corriendo. Te abrazaría por la espalda con cuidado para no hacerte daño, despacio y suave, respirando cada segundo. Y sigilosamente me giraría para seguir abrazándote, acariciarte el pelo, escuchando tu respiración. Y apoyada en tu hombro sonreir, porque huele a ti, porque a veces pienso que mis dedos en tu pelo se sienten como las olas en el mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario