viernes, 2 de diciembre de 2011

“Por supuesto que Cromañón me pudo haber pasado a mí. Seguramente en otra etapa,
en otro momento. Y la prueba está en que, al otro día de Cromañón, cerró toda la
noche de Buenos Aires. Yo tocaba en lugares muy peligrosos, y uno se daba cuenta.
No es que era un pelotudo tomando merca que no se avivaba; sabía que estaba en
lugares en los que podía pasar cualquier cosa, ... pero era el circuito que había,
a tal punto que cuando pasó Cromañón clausuraron muchos boliches, porque estaban
todos con el culo al aire, debiendo seguridades”.

“Lo que pasó en Cromañón fue como ese juego en el que te van sacando sillas.
O como cuando se van pasando una granada, hasta que a uno le explota en la mano”.

“Hay como una locura en tirar bengalas en un sitio cerrado. Pero el asunto de las
bengalas es una cosa compleja de entender, porque la pirotecnia forma parte de
una tradición cultural muy grande, en todo el planeta, desde los mineros bolivianos
que festejan tirando cartuchos de dinamita, hasta las grandes fiestas en Japón.
La prohibición al aire libre empieza a pasar cuando uno tira bengalas náuticas
por ejemplo, porque es un arma. Una cosa es una locura, que es tirar una bengala
donde hay una media sombra, pero a mí no me sonaba tan loca la imagen de las
bengalas en mis recitales, hasta que les pasó a los chicos de La Renga, y ahí dije:
si hay un loco que puede ir con una bengala náutica, y la tira así, bueno, yo no
quiero participar en eso tampoco”.


INDIO SOLARI .

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