Me abriste el pecho en dos con un flechazo certero, y espiarte pasó a ser una parada más en mi ruta cotidiana. Una mirada, una semana peleándome por vos, contra mi mundo por vos. Durmiendo en soledad se duerme abrazado a los miedos, y sin tener valor enloquecí a mí alrededor. Un baldazo de agua fría, un sueño en pesadilla al ver cerrado el local de ilusión sin que supieras quién soy. Y tu tiempo me dijo al oído "estoy clausurado para el que no pelea", despertando el otro lado de la moneda. Hoy ya no existe más aquel que teme a los abismos, y es hoy gracias a vos que mis miedos tienen terror. Es tu risa que desarma, todas mis tropas se rindieron a tu reino de enseñanzas.
jueves, 9 de junio de 2011
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