jueves, 9 de junio de 2011

Hay veces que no hace falta que te lo digan. Hay días en que sabes que necesitas un cambio. Ni flashblacks ni más comeduras de cocos. Simplemente notar, que al respirar no tienes ese nudo en el estómago que no te deja comer tranquila. Hay momentos en los que sabes, que con cualquier cosa fuera de la rutina, te volverías loca. Una llamada, una salida o un paseo, una cena con alguien, o simplemente acabándose esta tortura de mes y viajando lejos de aquí, de este aire usado, y repetitivo. De las mismas caras, y de la misma gente. Un vivir locuras cada día, un sol brillante en Mallorca, una calita perdida, en la que te puedas perder con ella... Es horrible la sensación que tiene que tener un pájaro enjaulado sin poder ser libre. No quiero eso para mi, no se tú.
Me marcho pero ya.

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