A veces nos dicen que lo importante es saltar sin importar donde caemos.
A veces nos excusamos en las circunstancias para poder dar ese salto al supuesto vacío y fingir que no esperas nada.
Yo más bien lo llamo, saltar vacío, porque lo único que sabes es que de lo que llevabas, ya no quieres guardar nada. No es caer al vacío, es dejar las manos libres de hastío, y tirarse al lleno para ver cuánto me llevo. Es, colgarte el alma de un cartel de dispuesto y disponible, como reclamo marketiniano a todo lo que en tu lista, hasta el momento era ilegible.
Y ahora, como nos explico yo, que cuando le di la vuelta al punto de vista, empece a leer que tú eras tal vez, el único posible contrario, al total de mi listado de exclusiones para siempre, por tormento o calvario.
La cuestión es, que salté con las manos vacías, y lo que menos esperaba era encontrarte a VOS.
Ahora sin embargo espero,que estés dispuesto a leer el cartel.
Ahora sin embargo espero,que estés dispuesto a leer el cartel.

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