Si te digo que una mirada lo dice todo, es porque uno aprende, sin saberlo, a hablar con los ojos. Aprendemos a sentir sin demostrar, a expresarnos sin hablar. A veces miramos más allá de lo que vemos, es sólo que no siempre vemos lo que nos gustaría y es entonces cuando callamos, reprimimos las cosas dentro nuestro pensando que así nadie sabrá qué es lo que dejamos de lado porque nos lastima, porque nos derrumba la felicidad, porque nos choca con la fantasía. Pero esto es en vano, créeme, es que las miradas dicen más de lo que creemos, hablan por si solas, sin ninguna autorización.
Cuando nos miramos, veo más de lo que tengo enfrente, veo algo que quizás no querés mostrar, pero yo lo veo igual, veo el miedo, el valor, el enojo, la paz. Veo todo tu interior, lo que escondés y lo que querés gritar a los 4 vientos. No me digas nada, ya lo sé todo.

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