Es mas fácil decir que si, aunque queramos decir que no.
Podemos tocar el techo, pero no el cielo, nos ponemos limites…
Si creemos en Dios, ¿Por qué no en la magia?
Somos todos del mismo equipo y aun así rivales en la misma guerra.
Tenemos impulsos, momentos de desenfreno liderados por una emoción como excusa, pero sin esa emoción nos quedamos encerrados en nosotros, nos ponemos límites…
Hay mas allá de lo que podemos ver, tenemos mas cosas de las que podemos sentir, pero una vez mas, nos ponemos limites…

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